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domingo, 15 de septiembre de 2013

A propósito de la conmemoración del 203 aniversario de nuestra Independencia Nacional

A propósito de la conmemoración del 203 aniversario de nuestra Independencia Nacional: ¿De qué dependemos? Mi opinión en esta sección especial de análisis hoy en el suplemento Enfoque de Reforma: http://www.reforma.com/libre/online07/edicionimpresa/default.shtm?seccion=enfoque



martes, 10 de septiembre de 2013

ONCE TV México Social - Las políticas para el Desarrollo Social (10/09/2013)

Esta semana en México Social en Once TV el Mtro. Mario Luis Fuentes y la Mtra. Rosario Robles, titular de SEDESOL, dialogan sobre "Las políticas del desarrollo social".

Excelsior TV- Opinión del primer informe de gobierno de EPN.

Opinión del primer informe de gobierno de EPN.

Programa: Titulares de la noche
Conductor: Pascal Beltrán del Río.
Horario: Lunes a Viernes @21:00-21:45

Para más información entra: http://www.youtube.com/channel/UClqo4...

lunes, 9 de septiembre de 2013

Radio Imagen- Los datos sociales del informe (10-09-2013)

En esta ocasión, el Mtro. Mario Luis Fuentes comenta con Pedro Ferriz algunos de los indicadores sociales que se dieron a conocer como parte del Primer Informe de Gobierno.

Movilización y democracia

Vale la pena destacar que una marcha que termina en un templete, o bien en un diálogo con las instituciones públicas, constituye un elemento de valor agregado para la consolidación de meca-nismos de interlocución entre la sociedad y la autoridad.
Históricamente y de manera creciente, la Ciudad de México, asiento de los tres poderes del Estado, vive en continuo asedio por las marchas y plantones de diferentes grupos, que defienden o exigen el cumplimiento de determinadas agendas. Como resultado, es indudable que la población que usa, vive o transita por las zonas de mayor presencia de movilizaciones sociales, ha pagado siempre un alto costo por estas acciones.
Es importante subrayar que el derecho de todos por expresar su desacuerdo o propuesta, es uno de los más preciados logros de la democracia mexicana, y es al mismo tiempo uno de los principales elementos que explican nuestro sistema institucional de hoy.
Preservar las protestas y las movilizaciones sociales pacíficas es vital para la vida en democracia a que aspiramos. Por ello es importante subrayar que hasta ahora las marchas y captura de espacios públicos, principalmente por quienes disienten de los contenidos de la reforma educativa, han estado aparejados a reuniones públicas y privadas, entre las instituciones y los manifestantes, en las cuales las partes han fijado demandas, desacuerdos y posturas.
Sin dar a conocer los detalles y contenidos reales de estas reuniones, el gobierno federal ha logrado mantener canales de diálogo institucional, asumiendo, junto con el Gobierno de la Ciudad, los costos de la contención “acotada” de las marchas.
Ante la magnitud de la parálisis y caos vial de las últimas semanas en el Distrito Federal, se ha incrementado el número de voces que piden el uso de la fuerza para evitar la toma de las calles. Sin embargo, no debe olvidarse tampoco que en últimas fechas, cada que se ha usado la fuerza policiaca en contra de manifestaciones se han generado graves casos de violación a los derechos humanos en contra de decenas de personas.
Por ello es importante reconocer que la movilización pacífica fortalece la viabilidad de la democracia. Desde esta perspectiva, vale la pena destacar que una marcha que termina en un templete, o bien en un diálogo con las instituciones públicas, constituye un elemento de valor agregado para la consolidación de mecanismos de interlocución entre la sociedad y la autoridad.
Cierto es que siempre está latente el riesgo de que, al amparo de la defensa de la legítima protesta, surjan disturbios y actos de violencia perpetrados por grupos radicales que, como se ha visto reiteradamente a últimas fechas, no tienen ninguna intención u objetivo de promover y lograr acuerdos políticos para la construcción de agendas de mediano o largo plazos.
Frente a estas muchedumbres que agreden todo y a todos, las autoridades tienen en su principal reto —pues el desafío se encuentra en lograr identificarlos y, en consecuencia, acotarlos— limitar su violencia y evitar que en la calle logren contaminar a aquellos que tienen el legítimo derecho de disentir y de expresarlo públicamente, como lo garantiza la Constitución.
Lo esperable es que, ante la presentación del paquete fiscal por parte de la Presidencia de la República, la Ciudad de México será nuevamente el territorio en el cual muchos grupos expresarán su desacuerdo y su propuesta.
Es previsible que las marchas se incrementen, y por ello es deseable que frente a las movilizaciones por venir, todas las instancias del Estado mexicano estén preparadas, con el propósito de privilegiar y fundar en el diálogo democrático las decisiones que habrán de tomarse.
                *Director del CEIDAS, A. C.

jueves, 5 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

ONCE TV México Social - Inseguridad alimentaria (03/09/2013)

Mario Luis Fuentes dialoga con el Lic. Gustavo Gordillo de Anda, Experto de la FAO, y la Dra. Margarita Flores, Profesora del Posgrado en Desarrollo Social, UNAM; sobre la preocupante situación de inseguridad alimentaria en nuestro país.

Radio Imagen- Malnutrición en México (03-09-2013)














En esta ocasión el Mtro. Mario Luis Fuentes comenta en la primera emisión de Imagen Informativa sobre la Mal nutrición en México, que tiene dos grandes contrastes: la desnutrición en las zonas rurales y el sobrepeso y la obesidad.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Una invitación a dudar



La tarea más importante para el gabinete consiste en plantear las estrategias que deberán seguirse para impulsar una nueva dinámica de crecimiento y bienestar para el país.
Gobernar implica una actitud de mesura permanente; la inmensa responsabilidad que implica tomar decisiones para la vida pública, presente y futura, exige de quien tiene el privilegio de mandar, tener siempre mayores dudas que certezas.
Cuando se tiene el mando de las instituciones públicas, se está ante un doble reto: ser capaz de responder a la coyuntura y, simultáneamente, tener la capacidad de continuar con la hoja de ruta que se ha trazado para alcanzar metas nacionales de mediano y largo plazos.
Hacerlo con éxito depende, en todo caso, de la capacidad que tiene el grupo gobernante de llevar a cabo ejercicios permanentes de autocrítica y de revisión detallada sobre cuáles son las prioridades que es urgente atender; y cuáles son las decisiones estructurales que deben tomarse, aun a costa de la popularidad.
Este artículo se está escribiendo a unas horas de que se dé a conocer el contenido del Primer Informe de Gobierno de la Presidencia de la República; y más allá de los avances que habrán de presentarse, la tarea más importante para el gabinete consiste en plantear las estrategias que deberán seguirse para impulsar una nueva dinámica de crecimiento y bienestar para el país.
Para lograr lo anterior, una tarea fundamental consiste en determinar cómo está hoy la nación respecto del estado en que se recibió hace nueve meses. Es decir, el Gobierno de la República debe decidir si el diagnóstico y, por lo tanto, los supuestos sobre los que se diseñaron las líneas de acción al inicio de la administración, se sostienen.
Esta tarea debe reconocer también que la complejidad nacional e internacional continúa profundizándose y transformándose constantemente; que las variables en lo político, lo social, lo económico y hasta en lo ambiental, están sujetas cada vez más a una lógica de incertidumbre pero, sobre todo, que el tiempo para quienes viven las peores condiciones de existencia se acabó desde hace varios años.
Esta condición debería llevar a quienes hoy tienen las más altas responsabilidades en el ámbito de las políticas públicas, al ejercicio de la duda como método de pensamiento y diseño de las decisiones, pues lo que se percibe desde distintas esferas es que no se ha llevado un ejercicio de reflexión y cuestionamiento en torno a los supuestos más elementales para gobernar.
En el ámbito del combate a la pobreza, por citar sólo un ejemplo, un crecimiento menor a 2% anual del PIB sitúa a millones de familias en una severa tensión; y este sólo dato obligaría a replantear la meta en torno a cuántas personas van a requerir la protección social del Estado, ante la falta de oportunidades de empleo, los bajos salarios y la precariedad de las prestaciones a que se tiene acceso en el mundo laboral.
Llevar a México a su máximo potencial, como ha sido establecido en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, requiere un gobierno capaz de revisar críticamente, todo el tiempo, sus diagnósticos, objetivos, procedimientos y sistemas de gestión, pero esto sólo puede llevarse a cabo si existe una vocación de duda que permita siempre estar abierto a reconsiderar los principales supuestos con base en los cuales se establecen y definen pactos políticos, criterios para el desarrollo económico y, sobre todo, se traza y se replantea la visión sobre el país que se quiere ser.
                *Director del CEIDAS, A. C.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Editorial México Social- Septiembre 2013

La gobernabilidad democrática y la prevalencia del Estado de derecho son condiciones indispensables para la generación del bienestar y para lograr que todas las personas tengan plena garantía de acceso a los derechos reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Desde esta perspectiva, si algo ha puesto en tensión la capacidad de las instituciones públicas en todos los niveles y órdenes de gobierno, es la presencia generalizada de condiciones de violencia generadas, no sólo por la delincuencia organizada, sino también por la violencia cotidiana de lo que en el lenguaje jurídico se denomina como el “orden común”.
La evidencia estadística con que cuenta el INEGI permite sostener que en los últimos siete años ha habido un crecimiento sostenido de la violencia asociada a la presencia nacional del crimen organizado, pero también se ha incrementado de manera sustantiva el número de suicidios, homicidios y muertes por accidentes, en particular aquellos en los que intervienen los vehículos de motor.
En lo relativo a los accidentes de tránsito, debe destacarse que si bien la mayoría de las víctimas mortales son las y los conductores, así como los copilotos y otros pasajeros, el segundo tipo de víctimas son los peatones; en efecto, del total de víctimas de accidentes de transporte (incluidas las personas fallecidas y heridas), el 16.5% son peatones arrollados por vehículos de motor.
Asimismo, debe considerarse que año con año ha crecido el número de suicidios, y que también anualmente se ha notado una ligera pero constante disminución en la edad en la que se cometen los actos suicidas; con el agregado de que, según las y los expertos, por cada suicidio consumado hay al menos 10 intentos en los que no se cumple el cometido.
Según las estadísticas judiciales en materia penal del INEGI, también año con año ha crecido el número de delitos sexuales, entre los cuales se incluye la violación, el abuso sexual, el acoso sexual, el estupro y el abuso y corrupción de menores, lo cual ratifica que en nuestro país enfrentamos una severa pandemia de violencia, ejercida particularmente en contra de las niñas y los niños.
Este panorama se confirma con base en los datos relativos al acelerado incremento en el número anual de denuncias ante el Ministerio Público por delitos en el ámbito familiar, entre los que se destacan la violencia intrafamiliar, el abandono de familiares, la exposición de menores e incapaces, y el incumplimiento de obligaciones y responsabilidades de convivencia familiar.
Hay, además, otras formas de violencia estructural, que se expresan en decisiones que, o limitan los derechos de algunos grupos de población o incluso generan profundos procesos de exclusión, como ocurre con la mayoría de las poblaciones indígenas y, peor aún, con poblaciones urbanas que viven en situación de calle.
Hay quienes afirman con razón que el acceso a una vida en paz, como concepto social de una envergadura mayor, debe ser considerado como un derecho humano; en esa lógica, a nuestro país le urge construir un acelerado proceso de pacificación de la vida social, y esto no puede ocurrir si no se diseñan los cimientos para una sociedad en donde la cordialidad y la solidaridad sean principios de actuación cotidianos.
Tampoco puede haber paz en una sociedad en la que la injusticia y la impunidad son las notas predominantes en la actuación de las autoridades, y en donde la impartición y la procuración de la justicia están al alcance sólo de los privilegiados.
Estamos ante una crisis social mayor, en la que la violencia, contextualizada en un marco de desigualdad y pobreza, hace todavía menos llevadera una existencia dura en sus expresiones y dificultades, y sumamente adversa en términos de acceso a oportunidades y al bienestar.
México no puede continuar siendo un país fracturado por la desigualdad ni dividido y confrontado por las extendidas condiciones de violencia; por ello, requerimos acometer con urgencia, todas y todos, la tarea de revisar, con humildad, cuáles son los principios de actuación social que hemos privilegiado, y asumir, de una vez por todas, que es sólo a través del diálogo y la tolerancia como podremos avanzar hacia un país en el que sea mucho más fácil realizar nuestros proyectos de vida.•

jueves, 29 de agosto de 2013

El día de ayer se instaló el Seminario sobre trata de personas, migración y violencias en México, que forma parte de la Cátedra Extraordinaria “Trata de Personas” de la UNAM, cuya sede será la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
En la inauguración con la Sen. Angélica de la Peña, el Dr. Fernando Castañeda y la Mtra. Nelly Montealegre.

Boletín de prensa- 29 de agosto de 2013

martes, 27 de agosto de 2013

ONCE TV México Social - La calidad de la educación en México (27/08/2013)

Mario Luis Fuentes analiza la situación de la educación en México junto con sus invitados, el Mtro. Olac Fuentes Molinar, Catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional y el Dr. Rodolfo Ramírez, Investigador del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República.



lunes, 26 de agosto de 2013

Enseñar y aprender civilidad

Excelsior
 26/08/2013
 
Las reformas aprobadas la semana pasada en materia educativa deben dar pie a una profunda reflexión en torno a cómo es que están aprendiendo nuestras niñas, niños y jóvenes.

En el peor momento de la crisis económica internacional, a mediados de 2009, el presidente Barack Obama emitió un mensaje a su país argumentando que a pesar de la profunda fractura de los sistemas de confianza en todo el ámbito financiero, Estados Unidos continuaría teniendo lo que calificó de “liderazgo global”, no sólo por el tamaño de su economía, sino sobre todo porque su sistema de generación de conocimientos seguía, a pesar de todo, relativamente intacto.
El diagnóstico del presidente Obama tenía como referente el hecho cada vez más afianzado de que la mayoría de las capacidades de generación de la riqueza en todo el mundo tiene como principal fuente al desarrollo científico y tecnológico, y las capacidades de innovación que se derivan de ello.
No es de sorprender que en este mes la nueva “gran iniciativa” del gobierno de Estados Unidos de América se encuentra en un proyecto masivo de impulso y fortalecimiento del sector educativo; el plan de la administración de Obama busca renovar, desde los esquemas de enseñanza en el nivel básico, hasta una profunda renovación en el nivel de la educación superior.
La búsqueda de una reforma a la educación en nuestro país no puede ser ajena a lo que pasa con nuestro principal socio comercial, por lo que las reformas aprobadas la semana pasada en materia educativa deben dar pie a una profunda reflexión en torno a cómo es que están aprendiendo nuestras niñas, niños y jóvenes, pues de ello depende que tengamos la oportunidad de despegar de una vez por todas, como la potencia mundial que deberíamos ser.
En este contexto, el debate que se está dando en nuestro país en torno a la reforma a la educación puede verse desde dos perspectivas: una, la relacionada con la transformación de las relaciones laborales, la cual deberá resolverse con base en el diálogo y la buena política; y la otra, vinculada al tema fundamental de qué y cómo están aprendiendo las niñas y los niños en las escuelas.
Este tema es mayor, pues implica la definición del modelo de desarrollo y del rumbo que habremos de tomar como país; por ello no debe haber duda respecto de la rectoría que debe mantener el Estado en la definición de cuáles son los contenidos y métodos de enseñanza, garantizando que no sólo se impartirá educación de calidad, sino pertinente para el adecuado crecimiento profesional y espiritual de la niñez y la juventud mexicanas.
En un país en el que la corrupción y la violación constante de la ley y la norma son una constante, el nuevo sistema educativo debe orientarse hacia la generación de capacidades para comprender que vivir en civilidad implica tener claridad de los derechos y responsabilidades que tenemos como parte de una nación.
Dicho en términos llanos, es tan importante aprender modelos creativos de aprendizaje, como lo es comprender que la vida en sociedad implica asumir prácticas cívicas y normas de conducta basadas en hábitos responsables de consumo y acción comunitaria.
El acceso al desarrollo social como mandato esencial de un Estado de bienestar no puede darse sin una revolución cultural en la que el cumplimiento integral de los derechos humanos se asuma como plan rector del gobierno, y en el cual la ciudadanía se asuma como el principal factor de cohesión y sentido de comunidad y de futuro.
                *Director del CEIDAS, A.C.

viernes, 23 de agosto de 2013

jueves, 22 de agosto de 2013

Entrega INEGI premio a periodistas y medios de comunicación



Entre los ganadores destaca Mario Luis Fuentes, titular del programa México Social de Once TV México.

Por segunda ocasión el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) entregó reconocimientos a periodistas y medios de comunicación que difundieron información estadística y geográfica.

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Galardona CDHDF a Mario Luis Fuentes El director de CEIDAS recibirá el premio nacional Rostros de la Discriminación “Gilberto Rincón Gallardo”



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miércoles, 21 de agosto de 2013

ONCE TV México Social - Los derechos humanos en el D. F. (20/08/2013)

Mario Luis Fuentes analiza la situación de los derechos humanos en la capital del país, con el Dr. Luis González Placencia, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y con el Mtro. Alfonso Celestino Pérez, experto en INCIDE Social, A.C.

martes, 20 de agosto de 2013

Radio Imagen- Derechos Humanos en el Distrito Federal (20-08-2013)














 En esta ocasión el Mtro. Mario Luis Fuentes dialoga con Pedro Ferriz en la primera emisión de Imagen Informa tiva sobre la situación actual de los Derechos Humanos en el Distrito Federal.

lunes, 19 de agosto de 2013

La justicia y la construcción del bienestar

 Mario Luis Fuentes 

Resulta preocupante que pensar en la justicia en nuestro país se lleva a cabo casi siempre bajo tres conceptos: negligencia, corrupción e impunidad; así lo demuestran todas las encuestas de percepción públi-ca que se han levantado en los últimos diez años. La justicia y la construcción del bienestar En México la justicia se imparte de manera diferenciada: generalmente de manera expedita para quienes tienen más recursos; y de forma tortuosa y lenta para quienes carecen del dinero suficiente, en primer término para pagar un buen abogado y, en segundo, para cumplir con las “cuotas” que deben cubrirse a lo largo de toda la cadena de un proceso judicial. Resulta preocupante que pensar en la justicia en nuestro país se lleva a cabo casi siempre bajo tres conceptos: negligencia, corrupción e impunidad; así lo demuestran todas las encuestas de percepción pública que se han levantado en los últimos diez años, y en las cuales se recoge una sensación ciudadana de azoro e indefensión. La violencia que se vive en todo el territorio nacional, producto, sí, de la confrontación de las instituciones con el crimen organizado, pero también por la expansión y crecimiento de los delitos del orden común, se ve recrudecida por la falta de un sistema que dé plena garantía al mandato contenido en el artículo 17 de la Constitución, el cual establece que: “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos (…) emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando, en consecuencia, prohibidas las costas judiciales”. Lo anterior se ve confrontado cotidianamente por la realidad que se vive en los juzgados de todo tipo y nivel; sobre todo cuando las y los acusados son personas hablantes de lenguas indígenas, adultas mayores o con algún tipo de discapacidad; resulta aun peor cuando siendo personas de las características señaladas, han sido víctimas de algún delito. Al respecto, lo que no debe perderse de vista es que esta realidad no es ajena a lo que se está viviendo en territorios como Michoacán y Guerrero, en donde la descomposición social e institucional parece ser sistémica, es decir: el orden constitucional se ha fracturado y, en sentido estricto, se están generando espacios de ingobernabilidad como no se había visto en la historia reciente del país. Considerando que seguimos siendo un país mayoritariamente pobre y profundamente desigual, es urgente que el Poder Judicial se posicione rápidamente en términos de lo planteado recientemente por el ministro presidente de la SCJN, como la columna vertebral para la adecuada interpretación y garantía de vigencia del nuevo paradigma constitucional en el que vivimos y desde el cual se reconoce y protege el más amplio catálogo de derechos humanos y sociales en nuestra historia como nación independiente. Esto significa que debemos ser capaces de exigir que la administración, procuración e impartición de justicia sean asumidas como parte esencial del desarrollo social y humano; esto implica que todo el entramado institucional del ámbito judicial debe fungir como un factor de unidad y reconciliación nacional, y no un factor más que profundiza las desigualdades. Combatir la pobreza y reducir las disparidades que nos caracterizan implica también una profunda transformación del Poder Judicial porque, sin duda alguna, la cimentación de un nuevo Estado de bienestar —profundamente democrático— requiere no sólo de un sistema judicial eficiente, sino de uno que tenga la capacidad de formar a sus magistrados, jueces y personal auxiliar, para que asuman, en todo momento y lugar, un pleno compromiso con la más amplia protección posible a las garantías ciudadanas y sociales. 
*Director del CEIDAS, A. C.

miércoles, 14 de agosto de 2013

ONCE TV - La nueva medición de la pobreza (13/08/2013).

Mario Luis Fuentes dialoga con sus invitados, el Dr. Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo del CONEVAL y con el Dr. Rodolfo de la Torre García, Coordinador del Desarrollo Humano del PNUD, sobre las causas estructurales que generan la pobreza y desigualdad en México.

lunes, 12 de agosto de 2013

Gobernabilidad y Estado de bienestar

Mtro. Mario Luis Fuentes
Excelsior, 12/08/2013

Se ha reconocido que enfrentamos un enorme reto en diversos territorios en los cuales está comprometido el control efectivo de las instancias gubernamentales.
Nuestro país ha vivido en los últimos años bajo la constante amenaza del crimen organizado y de otros poderes fácticos que, en aras de la defensa de intereses particulares, muchos de ellos ilegítimos, han logrado penetrar a distintas instituciones y han generado procesos de arraigo territorial que les proporcionan una enorme capacidad de acción y de confrontación en contra del Estado y el orden institucional.
En ese sentido, debe destacarse la honestidad en el diagnóstico de la Presidencia de la República, desde la cual se ha reconocido que enfrentamos un enorme reto en diversos territorios, en los cuales está comprometido el control efectivo de las instancias gubernamentales en lo que a la garantía del Estado de derecho se refiere.
La corrupción en todos los ámbitos y niveles del gobierno es un elemento clave en el análisis de lo que está ocurriendo, pues sin este factor de fractura del orden legal, no podría explicarse lo que puede ser considerado como el derrumbe de una buena parte de las estructuras de legitimidad de la actuación de las autoridades en distintas regiones del país.
Desde hace años, en territorios urbanos y rurales de Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas y Durango, y más recientemente en Michoacán y Guerrero, el crimen organizado ha logrado penetrar en prácticamente todos los ámbitos territoriales, e incluso se han apoderado de estructuras paralelas de la economía desde actividades como la piratería hasta el abierto control del comercio informal.
Por ello, el Estado mexicano está obligado a reaccionar con mucho mayor eficacia, por lo que en la nueva administración no podrá repetirse el error de asumir que se trata exclusivamente de un problema de seguridad pública y aplicación de la justicia.
En efecto, si algo se ha hecho evidente en los últimos años es que la presencia de los grupos delincuenciales y otros grupos de influencia efectiva sobre la toma de las decisiones públicas están interfiriendo negativamente en la operación de los principales programas sociales, e incluso su poder es tal que en los casos en los que así lo deciden, los operadores de los programas no tienen acceso a las localidades donde la ausencia de la autoridad es mayor.
Si la pérdida del monopolio de la violencia legítima es grave, lo es en el mismo nivel la incapacidad de las instituciones para garantizar los derechos sociales de la población. Por ello es urgente que en la nueva estrategia de seguridad pública del gobierno federal se asuma que deberá recuperarse, uno a uno, el control de las localidades “perdidas”, y junto con el restablecimiento del orden institucional, deberá también reasumirse la presencia social del Estado.
Construir un verdadero Estado de bienestar requiere de una lógica doble: por un lado, garantizar la seguridad pública, pero por el otro, contar con los instrumentos necesarios para el pleno acceso a los derechos sociales de la población, y con ello intentar el blindaje de los territorios ante el embate y control de la “legitimidad” social de parte fundamentalmente de los grupos delincuenciales.
La presencia de 53 millones de pobres en el país constituye un inmenso cuestionamiento a la legitimidad de las autoridades, por lo que si algo debe asumirse en esta administración, es que la cimentación de un nuevo Estado de bienestar requiere de la plena gobernabilidad del territorio, y ante eso estamos todavía bastante lejos.
*Director del CEIDAS, A.C.

jueves, 8 de agosto de 2013

Editorial México Social - Agosto 2013

La asistencia social en México tiene literalmente una historia de siglos. Desde la época prehispánica hasta nuestros días, la nación mexicana se ha caracterizado por su capacidad de promover y ejercer la solidaridad, la ayuda mutua, y la cooperación comunitaria para hacer frente a muchos de los dilemas y problemas sociales que se enfrentan de manera cotidiana. A lo largo de los últimos 500 años se han construido diferentes esquemas de atención e instituciones para la protección de las personas vulneradas, los cuales han evolucionado desde el paradigma de la caridad cristiana, hasta las modernas visiones y construcciones teóricas y de política pública, en torno a la asistencia social entendida como uno de los principales ejes de responsabilidad estatal en el marco de la Política Social. Como bien lo explicaba Gilberto Rincón Gallardo, la asistencia social se ha consolidado como parte del mundo de las instituciones, pero también como parte de los principios elementales de actuación de las personas, de tal forma que pareciera a veces que siempre está o va a estar ahí. En ese sentido, con un solo día que las instituciones "ya sean públicas o privadas" de asistencia social dejaran de funcionar, su ausencia y vacío sería de tal magnitud que, sin exagerar, podría ocasionarse un grave conflicto social. Desde esta óptica preocupa que, en la mayoría de los espacios públicos y privados vinculados a los temas sociales, se minimice y desprecie a la asistencia social, a la cual se le califica ahora como mero “asistencialismo”, confundiéndole con el “paternalismo” o el “clientelismo” que ha caracterizado a diversos programas sociales. Frente a lo anterior, debe comprenderse que la asistencia social es uno de los instrumentos privilegiados con que cuenta el Estado mexicano para dar cumplimiento al mandato constitucional de garantizar para todas y todos el acceso al pleno cumplimiento de los derechos económicos, sociales, culturales, y ambientales. En esa lógica es necesario asumir a la asistencia social como el conjunto de medidas y decisiones de política pública, que deben ser diseñadas con un doble propósito: 1) detener el proceso de vulneración de derechos de quienes se encuentran en condiciones de exclusión; y 2) restaurar sus capacidades para la exigencia y ejercicio de los derechos garantizados en la Constitución. Dada la relevancia que tiene para el país la asistencia social, en esta edición presentamos las visiones de expertas y expertos que, desde diferentes perspectivas, coinciden en un punto central: es un elemento insustituible en el marco de las políticas sociales, y a la par, constituye uno de los sectores que requieren de mayor fortalecimiento, a fin de potenciar sus capacidades tanto en el ámbito nacional como en el estatal y municipal, para proteger los derechos de las personas que viven en mayores condiciones de vulnerabilidad social. En particular le agradezco profundamente, a nombre del Consejo Editorial, a Sara Sefchovich su generosidad y trabajo, con base en el cual se seleccionaron los temas, pero, sobre todo, se logró la extraordinaria convocatoria para la construcción de este número; nuestro reconocimiento también para: Clara Jusidman, Clara Scherer, Teresa Incháustegui y Sara Murúa por su compromiso de siempre con esta agenda. Adicionalmente, incluimos un fragmento del Prólogo escrito por Gilberto Rincón Gallardo, al libro “La Asistencia Social en México: historia y perspectivas”, en el entendido de que la visión ahí planteada por Gilberto constituye una guía clarificadora respecto de la complejidad implícita en la categoría de la “asistencia social”. Es importante destacar que a partir de esta edición México Social inicia una etapa de colaboración con el Museo Nacional de Arte (MUNAL) y con la Asociación Civil “Amigos del MUNAL”, a través de la cual estaremos ofreciendo a nuestras y nuestros lectores diversos textos e imágenes mediante los cuales buscaremos mostrar, desde la mirada del arte, la complejidad de la cuestión social y cómo ha sido creada y recreada por artistas nacionales. De ahí la portada que presentamos este mes de agosto: “La Caridad Romana”, del maestro Luis Monroy, obra en la cual se sintetiza la potencia y "por qué no decirlo también" la dimensión estética de fenómenos de alta complejidad tales como el hambre, la injusticia, la solidaridad y la capacidad de asumir una responsabilidad infinita con los demás.•

miércoles, 7 de agosto de 2013

ONCE TV Mexico Social - Derechos de la niñez y discapacidad (06/08/2013)

Mario Luis Fuentes charla sobre la situación de los derechos de la niñez en México con la Dra. Nashieli Ramírez Hernández , Presidenta Fundadora de RIRIKI y con la Dra. Patricia Brogna , Dra. en Ciencias Políticas y Sociales.

martes, 6 de agosto de 2013

Radio Imagen- Niñez, Pobreza y Democracia (06-08-2013)

El Mtro. Mario Luis Fuentes comenta con Pedro Ferriz las cifras de las niñas y los niños que viven en pobreza y pobreza extrema, así como de las niñas y los niños que padecen alguna discapacidad.


lunes, 5 de agosto de 2013

Una mirada alternativa a la pobreza

Mario Luis Fuentes

Urge comprender que hoy la cuestión social es de tal complejidad, que no bastará con crear más empleos dignos, reducir urgentemente la violencia... Los resultados de la medición multidimensional de la pobreza exigen una nueva ruta de reflexión, pues si algo nos revelan los datos dados a conocer por el Coneval es que nos encontramos no ante dos, sino ante tres décadas perdidas en lo que a la cuestión social se refiere, porque, en sentido estricto, el proceso de empobrecimiento masivo de la población viene al menos desde 1980. Los datos son contundentes: si se considera exclusivamente la pobreza por ingresos, el porcentaje de “pobres patrimoniales” que había en 1992 era equivalente a 53.1% de la población; 20 años después, en 2012, el porcentaje estimado fue de 52.3%; en 1992, los “pobres de capacidades” equivalían a 29.7% de la población nacional, mientras que en 2012 el dato fue de 28 por ciento. Finalmente, en 1992, los “pobres alimentarios” representaron 21.4%, mientras que en 2012 el porcentaje es de 19.7 por ciento. Frente a estos datos hay quien podría pensar que las cosas no han cambiado; hay quienes afirman incluso que la situación es menos grave porque ahora se tiene acceso a más bienes y servicios públicos; empero ambas visiones son, por decir lo menos, limitadas. Hoy la situación nacional ha empeorado gravemente, pues debe comprenderse que leer los datos de la pobreza, sin atender simultáneamente a los indicadores relativos a la morbilidad y la mortalidad, constituye un profundo error, sobre todo cuando se trata de pensar en función de las políticas públicas que requerimos en todo el marco de la cuestión social. Para dimensionar lo anterior debe considerarse que en el año de 1990, la tasa de mortalidad por diabetes mellitus era de 30.6 defunciones por cada 100 mil habitantes; la tasa estimada en 2012 es de 83 defunciones por cada 100 mil personas, es decir, casi el triple que hace 20 años. Por su parte la tasa de morbilidad por este padecimiento era, en 1990, de 155 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que en 2012 ascendió a 420 casos por cada 100 mil personas. Este exorbitante crecimiento tiene múltiples factores de explicación: desde la desarticulación del sistema alimentario mexicano hasta el deterioro de prácticamente todas las condiciones de habitabilidad y bienestar en todo el territorio nacional, lo cual debería obligar a un profundo cambio en la concepción de lo que son y cómo deben integrarse las políticas económicas y sociales en todos los ámbitos y niveles de gobierno. Si se considera además que los accidentes, suicidios y homicidios son ya la tercera causa de muerte en el país, el cuadro termina por complicarse aún más, pues nos revela como un país atrapado en la desigualdad, caracterizado por la pobreza y amenazado por la obesidad y el sobrepeso, y sus corolarios mortales a causa de la diabetes y la hipertensión, las cuales explican casi 35% de la carga total de la mortalidad nacional. Urge comprender que hoy la cuestión social es de tal complejidad, que no bastará con crear más empleos dignos, reducir urgentemente la violencia y mejorar la cobertura y calidad de la educación; de lo que ahora se trata es de construir una nueva ciudadanía capaz de exigir y de ejercer sus derechos, y para conseguirlo requerimos, debe insistirse, de cada vez más y mejores prácticas políticas para la civilidad y el diálogo democrático permanente.