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martes, 23 de junio de 2009

Por un México Social

22 de junio de 2009

“México requiere una reforma social”; así se inicia el documento que signamos 57 académicos del Seminario Universitario de la Cuestión Social de la UNAM, un espacio que en los últimos cinco años ha impulsado un debate permanente con funcionarios, legisladores y expertos, sobre cómo trazar una ruta para la reforma social del Estado. Lo que se busca es generar un diálogo permanente y sistemático y público, para impulsar consensos sobre la necesidad de una profunda reforma dirigida a construir equidad.

El llamado que hace el manifiesto está dirigido al Congreso, al gobierno y a los principales actores políticos del país, para construir un mecanismo permanente y sistemático de diálogo que nos lleve a una serie de reformas constitucionales, legales e institucionales, para generar un México eminentemente social.

Lo mínimo aceptable es el cumplimiento de garantías individuales: educación universal, laica y gratuita, en lo cual tenemos la posibilidad de que en los próximos cinco años podamos ampliarla al bachillerato con una cobertura universal. Sólo esta acción nos reposicionaría en el ranking de competitividad y daría acceso a mejores condiciones para el desarrollo y el combate a la pobreza.

En salud, implicaría modificar el esquema de división en distintos sistemas, y crear uno universal de coberturas ampliadas con acceso a medicinas gratis o muy baratas.

En alimentación, urge la reforma constitucional en seguridad alimentaria y el derecho a la alimentación. Hace dos legislaturas se aprobó por unanimidad una minuta en la Cámara de Senadores, misma que fue enviada a la de Diputados, en donde el PAN y los grupos reaccionarios del PRI la congelaron. Valdría la pena rescatarla a fin de modificar los artículos 27 y 4º constitucionales, lo cual sentaría mejores bases para un desarrollo humano y social integrales. La premisa que sustenta esta idea es simple: garantizar a todos, en todo momento, los alimentos inocuos y nutritivos necesarios para la vida y la salud.

El combate a la pobreza requiere un urgente replanteamiento. El programa Oportunidades no alcanza ya para romper los ciclos generacionales de miseria ni para prevenir o mitigar fenómenos de alta complejidad, como la violencia doméstica, las adicciones y otros más graves, como la explotación sexual de menores, problemáticas ante las que poco tenemos para actuar con la celeridad requerida.

La desigualdad es el telón de fondo. Por ello se requiere el replanteamiento de la política fiscal, a fin de darle un cariz verdaderamente redistributivo y que logre además establecer cargas justas a una amplia base de contribuyentes en función de los beneficios y de las tareas sociales desempeñadas.

Lo anterior muestra además la urgente necesidad de modificar la estructura del gobierno. El diseño de una administración pública sectorial respondió a una lógica del poder del siglo XX y de un régimen no abierto y corporativo. Hoy, la consolidación de nuestra democracia pasa por una reforma que asigne claramente responsabilidades y capacidades de planeación, coordinación y ejecución de presupuestos y programas, con criterios dirigidos a reestructurar el mundo del trabajo, dinamizar la economía y distribuir de manera justa la riqueza social.

Como puede verse, la construcción de un diálogo político en serio es indispensable con miras a crear un modelo para una reforma social del Estado. No se trata de modificar programas y reglas de operación o de impulsar modelos gerenciales o estrategias de refuncionalización y reingeniería institucional. Lo que urge es un diálogo de altura entre los principales actores políticos: los Poderes de la Unión, gobiernos estatales y congresos locales, a fin de consensuar, desde el pluralismo, una visión compartida de una nación justa e incluyente.

Hanna Arendt advertía, desde hace tiempo, que en nuestras sociedades hemos cambiado el trabajo por el laborar, troceándolo en minúsculas partículas que han llevado a la fractura de lo humano.

Esta no puede ser la divisa corriente de México. Por ello, el llamado de la UNAM es importante y urgente que los políticos no hagan oídos sordos. En un diálogo de este calibre va la posibilidad de pasar de un país de injusticia, a uno deliberadamente construido para la inclusión.

Si quiere conocer el documento, puede acceder a la siguiente liga: http://www.cuestionsocial.unam.mx/documentos/ponencias/mexsocial/manifiesto.pdf

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